Eleven Street

Eleven Street, la destilería platense que quiere recorrer el mundo

Lo que comenzó como una charla en calle 11, terminó convirtiéndose en un proyecto que crece a pasos agigantados

El Editor Platense | Diego Aramayo
Por Diego Aramayo
3 de octubre de 2024 - 18:00

Un imponente mural al final de un pasillo y un perro simpático pero guardián, son las primeras cosas que encontrás cuando llegas a la destilería Eleven Street, ubicada en las afueras del Casco Urbano de la ciudad de La Plata. Ahí me recibe Daniel, que ya tiene varias botellas listas sobre una mesa.

En la destilería Eleven Street preparan tanto whisky como gin, pero fue esta última bebida con la que decidieron comenzar allá en el 2022. “La destilería nació pensando en whisky, porque para mí es una bebida noble y hermosa, pero tiene un defecto: es que lleva un tiempo de añejamiento”, asegura.

El aroma del gin está en el aire y, como un niño que enseña sus primeros dibujos, Daniel me muestra entusiasmado las diferentes botellas y productos que creó en estos últimos años y me explica todo el proceso. “El añejamiento se puede hacer en barricas de madera tradicional y se puede hacer en barricas que tuvieron otra bebida, por ejemplo, usar barricas en las que antes hicieron whisky americano”, cuenta.

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“La madera”, me dice Daniel mientras muestra una botella de whisky y me comenta que por ese motivo tiene ese color característico. “Cuando sale del alambique (aparato usado para destilar) es transparente y se lo conoce como moonshine, pero lo que le da este tono es la madera de las barricas”, afirma.

“De esa manera, el gin viene a ser un complemento ideal; viene casi por casualidad. Todo comenzó cuando con mi socio había contratado un curso de whisky en Carlos Casares, que nos costaba 300 dólares a cada uno y duraba un día”, me responde cuando le pregunto por qué empezó con el gin si su pasión era el whisky.

La idea de hacer gin

“Hasta ese momento ninguno de los dos había visto un alambique funcionando. Entonces le dije ‘no quiero ir a un curso caro con preguntas baratas’ y decidimos hacer un curso en el que tengamos contacto con la mecánica de la destilación. Y así fue que hicieron el curso de gin, que fue muchísimo muchísimo más barato”, cuenta Daniel.

“Poder destilar y tomarlo en el mismo día o venderlo al siguiente o poder venderlo en una semana era un complemento ideal para iniciar el proyecto. Así que empezamos y después vino 13 de agosto del 2022, vino el curso finalmente de whisky y de ahí empezamos ya a armar la destilería”, agrega.

El origen del nombre Eleven Street

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Sobre cómo decidieron llamar así la destilería, Daniel comenta que fue un número que se le apareció varias veces: “El 11 del 11 en realidad viene de que nosotros ya nos habíamos puesto Eleven porque yo vivo en calle 11 y además las primeras conversaciones que terminaron en lo que hoy es la destilería se dieron en una cervecería que también está en calle 11”.

“En agosto y septiembre, cuando empezamos a hacer todas las cosas, tomamos el almanaque y, como yo tengo un poquito de cosas con los números, me fijo qué caía el 11 de noviembre. Resultó que el 11 del 11 del ‘22 caía viernes. Si no veíamos esa señal no entendíamos nada”, relata con una sonrisa agregó.

Cada botella, una obra

Cada botella tiene un color característico, pero la botella roja ("Strawberry") es la que más me llama la atención y le pregunto cómo es que hizo eso. Pero antes me comenta sobre el primer gin que hizo, uno que tiene un detalle de madera (sí, otra vez la madera es un elemento importante).

“Hay algo que se llama post macerado y en este caso este gin tiene un post macerado con chip de roble. No es una barrica, sino que queda en un frasco y se hace una especie de concentrado. Después, la madera esa la usamos para hacer el asado y... ¿sabés el sabor que le queda a la carne?”, me comenta entre risas mientras me señala la parrilla.

Entonces mira de nuevo la botella roja por la que le pregunté primero y me aclara: “Acá tiene otro post macerado, pero en lugar de madera usamos fruta. Este es mi gin favorito porque lo hice pensando en mí”.

Sin embargo, otra de las botellas tiene una llama en la etiqueta y escrito “Gin Fire”, así que me veo obligado a preguntarle por qué. “Ese fue la idea de un amigo mio se llama Matías Castillo, de la vinoteca Vino Rojo/Red Wine”, explica.

“Gran amigo. Él me comentó un día que tenía ganas de mezclar gin y grapa, pero que no sabía cómo hacerlo, así que me dio la idea y me dijo ‘hacela vos’. Para hacerlo traje una grapa de del Valle de Uco, le puse notitas picante con pimienta de Jamaica y canela. Es un gin que tiene su carácter”, agrega.

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El presente y el futuro

“Nosotros inicialmente éramos dos socios, con Martín y yo, y ahora somos cinco socios. Acabamos de firmar una sociedad de hecho y vamos por el siguiente paso: en uno o dos años vamos a estar exportando, yendo fuera del país, ampliar de espectro y salir”, comenta Daniel.

Por último, me cuenta cómo es un día suyo trabajando en la destilería, lugar al que le dedica gran parte de su tiempo y donde trabaja con pasión; Daniel llega a la mañana y se va bien tarde, casi a la noche. “Todo el proceso se hace en el mismo lugar, desde que se llena el primer tonel hasta que se destila todo el líquido, que termina siendo gin”.

¿Por qué tomar gin?

“El año pasado también hicimos con mi socio un curso de coctelería y entonces empezamos a jugar un poco también, ¿con qué? En qué puede terminar el producto cuando va más allá de nosotros, qué hace el cliente, preguntarnos en qué va a terminar”, asegura.

Si bien el gin es una bebida que se toma cada vez más en la Argentina (en los últimos años creció más del 80%), aún hay un público que, o no lo conoce, o no se anima a tomarlo. Entonces, a la pregunta de ¿por qué tomar gin? Daniel me comenta: “Hay muchas cosas que se pueden hacer, muchas cosas con coctelería. Hay que animarse, porque el gin es una bebida muy versátil, es rica, es dinámica”.

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